ANÁLISIS DEL TRATAMIENTO EN LOS MEDIOS
NOTICIA: DESAPARICIÓN DEL AVIÓN DE AIR FRANCE
El accidente aéreo del pasado lunes 1 de junio, en el que un avión de Air France cayó al océano con 288 pasajeros, ha centralizado todas las informaciones y portadas de los principales medios digitales. Este análisis se compone de consultas a medios chilenos, españoles y algunas agencias internacionales.
En rasgos generales, se puede afirmar que los medios analizados se centran en buscar posibles causas del accidente, desde el pasado lunes hasta los últimos minutos. Así lo muestran las noticias subidas recientemente a la Web, o las de la próxima jornada del jueves 4 (ya publicadas en El Mundo, de España, por la diferencia horaria). Se aferran a cualquier hipótesis y analizan y debaten los hechos sin tener ningún dato confirmado, cambiando de teoría a cada instante.
En las primeras noticias del lunes que cubrieron el hecho, a parte de responder a las principales cuestiones de qué, cuándo, dónde, etc., centran su interés principal en las listas de nacionalidad de los pasajeros para identificar si alguno es de origen chileno o español, según el medio que lo trate. Así, vemos en medios españoles como El País la preocupación por la azafata malagueña, hispano-argentina. Una vez cubiertos los datos generales de la desaparición, es cuando los medios se centran plenamente en el manejo de hipótesis no confirmadas. Esto se debe a la falta de información que hay, y que habrá, acerca del accidente, sumado a la necesidad de los lectores de saber porqué ha podido fallar una tecnología tan avanzada y cómo no se sabe nada tras 3 días de rastreo.
La falta de veracidad de estos textos se aprecia sólo con leer títulos como “Avión de Air France habría enviado seis mensajes reportando diversas fallas”, de www.emol.cl, del miércoles 3 de junio; o “Avión Air France habría caído Atlántico, 228 a bordo”, de Reuters, América Latina, del 1 de Julio. Aquí se ve el uso de las formas condicionales, de muy poco rigor en textos periodísticos.
La primera hipótesis para satisfacer la incógnita fue el que un rayo hubiese provocado el accidente y la destrucción del aparato. Dado que, evidentemente, los aviones van por el cielo, es obvio que están equipados para soportar este tipo de fenómenos ambientales. Descartada esta hipótesis, que alimentó a diarios y noticieros durante una jornada, se sustituyó por las siguientes. ¿Bomba? ¿Granizos? Todo esto sobrepasa la realidad real, introduciendo al lector en una realidad mediática que está orientada conscientemente hacia la línea ideológica e intenciones del medio emisor.
Hace unos minutos La Tercera ha publicado que Brasil no rechaza la probabilidad de que la causa sea un atentado, cuando justo horas después de publicarse el accidente, la Policía francesa apartó esa idea, comprobando en las listas de los pasajeros que ningún terrorista ni sospechoso estaba a bordo.
Cabe destacar la imprecisión, próxima ya a la falta de veracidad de algunos medios, como la agencia de noticias Google, quien expone en la edición del miércoles 3 de junio: “Aviones y barcos de varios países rastrean la zona donde podría haber caído el avión, aunque las posibilidades de hallar supervivientes se estiman escasas”.
De un modo independiente a estas teorías volátiles del accidente, muchos medios cubren también, aunque en menor medida, lo relativo a homenajes a las víctimas, lutos oficiales celebrados en Francia o Brasil, o datos personales de los desaparecidos. Así lo podemos ver en El País del 4 de Junio: “Homenaje en Notre Dame a los pasajeros del vuelo 447 desaparecido en el Atlántico”.
Carmen Reina Jiménez
No hay comentarios:
Publicar un comentario